Nutrición en la Adolescencia

“La adolescencia es el periodo que comprende la transición de la infancia a la vida adulta. Desde su inicio, con la pubertad, se producen una serie de cambios importantes que van a llevar a completar no sólo el desarrollo físico, sino también psicosocial del individuo.
Durante este período se adquiere el 25% de la talla final del individuo y aproximadamente el 50% del peso, junto con el pico de masa ósea. Debemos tener en cuenta, además, que existen diferencias importantes entre sexos, en cómo se desarrollan esos cambios corporales. En los varones hay un aumento de masa magra fundamentalmente, mientras que en las mujeres es la masa grasa la que experimenta ese aumento.
Todo esto hace que las necesidades energéticas y de nutrientes, sean diferentes entre los dos sexos, además de estar elevadas en conjunto.

Al mismo tiempo, hemos de considerar que la adolescencia es una época de adquisición de hábitos, que en ocasiones no son beneficiosos: comer fuera de casa y aumento del tiempo que pasan en el colegio-instituto, consumo de “comida rápida”, consumo de alcohol, etc. Muchas veces el adolescente, en el intento de oposición a las normas familiares tradicionales y búsqueda de su identidad y autonomía puede caer en estos hábitos.
Esta es una época también en que la preocupación por la propia imagen influye en el comportamiento nutricional.
La prevención de enfermedades crónicas del adulto como la obesidad, enfermedades coronarias, diabetes tipo 2, cáncer y otras, tiene gran peso en esta etapa de la vida.
Todo esto hace que la adolescencia sea un período considerado como de riesgo nutricional.

(…)

Los hidratos de carbono

Los hidratos de carbono (HC) son la principal fuente energética que utilizan los órganos (cerebro, corazón, músculo, etc).
La manera en que el organismo va a almacenarlos es en forma de glucógeno, en hígado y músculo. El glucógeno hepático se encarga de mantener los niveles de glucosa en el torrente sanguíneo, de manera que se asegure el aporte de esta al cerebro, donde no puede almacenarse. El glucógeno muscular se encarga de aportar la glucosa necesaria para el funcionamiento del propio músculo, y llevar a cabo la actividad deportiva.
Los HC pueden clasificarse según el Índice glucémico, en HC de absorción rápida e HC de absorción lenta. ¿Qué es el índice glucémico? Es la relación entre el área de la curva de la absorción de la ingesta de 50 gr. de glucosa pura a lo largo del tiempo, con la obtenida al ingerir la misma cantidad de ese alimento.
Se basa en la capacidad y velocidad con que los alimentos elevan la glucosa en sangre, teniendo como referencia la glucosa, que sería el de mayor índice glucémico. Consideraremos un IG alto (HC de absorción rápida) si es mayor de 70, moderado entre 55 y 69, y bajo (HC de absorción lenta) menor de 55.
En la tabla 4 se expone el índice glucémico de algunos alimentos. Existen otros factores que pueden modificar la velocidad de absorción de la glucosa, y por tanto, el IG: los alimentos ricos en grasas o en fibra se digieren con mayor lentitud, por lo que también producen un incremento de la glucemia más lento.
Además de esto, la cocción también modifica el IG o la forma líquida frente a entera en el caso de frutas, por ejemplo.”

Imágenes integradas 1

Extracto del Tema 6 “Alimentación en la Adolescencia”, del Curso Nutrición en la Infancia y la Adolescencia de Pupilum.

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