Nuevas guías clínicas innovan en factores de riesgo cardiovasculares

El campo de las enfermedades cardiovasculares está en constante desarrollo. Uno de los principales objetivos de estudio e investigación médica en la actualidad es el diagnóstico control y cálculo del riesgo de padecer estas patologías.

En Estados Unidos, las dos principales instituciones volcadas en el estudio de la cardiología, la Asociación Americana del Corazón, junto con el Colegio Americano de Cardiología acaban de editar nuevas guías prácticas clínicas para impulsar a los médicos de atención  primaria a desarrollar mejores capacidades para detectar pacientes con un alto riesgo cardiovascular.

La novedad que introducen estas nuevas guías clínicas radica en que introducen una serie de factores que hasta ahora no se habían tenido en cuenta: el sexo del paciente o su origen étnico. En otras palabras, se llevarán  a cabo valoraciones del paciente más individualizadas y precisas, gracias a los nuevos criterios que ahora empiezan a tomarse en cuenta.

El manejo de los factores de riesgo, como es el caso del colesterol, también se han renovado en estas guías. Las nuevas recomendaciones estipulan que aquellos que estén en necesidad de tratamiento con estatinas ya no necesitan reducir a 70 sus cifras de LDL hasta una determinada cifra, como sucedía hasta ahora.

Se han ampliado los criterios para la asignación de medicaciones específicas para el colesterol, y las nuevas guías aconsejan que se inicie una terapia con estatinas para los pacientes que ya han tenido algún problema cardiovascular, aquellos que presentan factores de riesgo como la diabetes tipo 2 y tengan entre 40 y 75 años, los pacientes que tengan un riesgo estimado de 7,5 o aquellos que presenten unas cifras de LDL superiores a 190. Estos nuevos criterios podrían hacer que se eleve significativamente el número de personas en tratamiento con estatinas.

Donald M. Lloyd-Jones, especialista en Medicina Preventiva de la Universidad Northwestern de Chicago (EEUU) y uno de los firmantes de las nuevas guías ha explicado que “Debemos mejorar la prevención. Y eso significa ser más inteligente en nuestra forma de determinar, por ejemplo, quién debe tomar medicación”, ha añadido en una nota de prensa distribuida por el Colegio Americano de Cardiología.

 

Para consultar la Guía completa pincha en American College of Cardiology/American Heart Association Guideline on the Assessment of Cardiovascular Risk

 

 

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